¿Cómo vive una persona con diabetes?

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Puede desarrollar una vida larga y fructífera si presta atención a los signos de su cuerpo y le otorga los cuidados adecuados. Debe sincronizar alimentación, ejercicio físico y medicación.

Los dos tipos de diabetes, la insulino dependiente (o diabetes tipo 1) y la no insulino dependiente (o diabetes tipo 2) son afecciones diferentes, aunque con una característica en común: la imposibilidad de regular los niveles de azúcar en sangre.
Ambos tipos provocan, a largo plazo, los mismos problemas de salud. El tratamiento, aunque reconoce criterios generales, es altamente individualizado, e involucra cambios profundos en el estilo de vida.
Esta afección requiere de atención y cuidados diarios para mantener en un rango óptimo los niveles de azúcar en sangre. Es necesario sincronizar la alimentación, el ejercicio y la medicación.
La persona con diabetes necesita adquirir nuevos hábitos y conductas que la ayuden en su rutina diaria para un mejor control de la enfermedad: esto contribuye a reducir significativamente los riesgos de complicaciones a corto y largo plazo.

Todo empieza con…

La raíz de todas las complicaciones crónicas de la diabetes radica al parecer básicamente de un factor: el nivel elevado crónico de azúcar en sangre. Este azúcar “se pega” a las proteínas -que son los “ladrillos” de la mayoría de las estructuras del organismo- y altera su conformación, fenómeno llamado glicosilación de las proteínas.
Este cambio afecta a todos los vasos sanguíneos, desde los más grandes a los más pequeños (capilares), comprometiendo la circulación sanguínea. Adicionalmente, la glicosilación afecta la también la estructura de órganos nobles como el riñón.

Los cambios en los capilares pueden impactar en la circulación en general (en la diabetes la aterosclerosis es más temprana y pronunciada), la retina (retinopatía diabética), el riñón (nefropatía diabética), la circulación de los pies (pie diabético), y el sistema nervioso periférico (neuropatía diabética).
Las primeras manifestaciones de estos trastornos pueden pasar totalmente desapercibidas y no dar ningún síntoma. En algunos casos se descubren sólo en etapas avanzadas, cuando ya es más dificil revertir la situación.

Cuanto antes se descubre un problema, más fácil y eficaz resulta tratarlo, incluso revertirlo.

De esto se desprenden dos conceptos esenciales. Es necesario:
* tratar de mantener los niveles de azúcar en sangre lo más cerca posible de los niveles normales, de acuerdo con los objetivos particulares de la persona en tratamiento.
* realizar exámenes periódicos que permitan detectar lo antes posible la presencia de complicaciones, y realizar el tratamiento adecuado.
El objetivo del tratamiento es permitir una vida en plenitud y prevenir complicaciones a corto y largo plazo. El diagnóstico temprano es fundamental.

Prestar atención a….

* Problemas cardíacos. Se afirma que la diabetes duplica el riesgo. Otros factores de riesgo son la hipertensión, la obesidad, y el cigarrillo.
Qué hacer. Además de mantener los niveles óptimos de azúcar en sangre, conviene controlar regularmente la presión arterial, moderar el consumo de sal y realizar actividad física moderada. Si esto no basta puede necesitarse tratamiento con fármacos. Dejar de fumar es el mejor modo de cuidar la salud del corazón.
* Afecciones renales. Los riñones son el filtro de los productos de desecho de la sangre. Estos desechos se eliminan a través de la orina, manteniéndose el balance apropiado de líquidos corporales. Las infecciones urinarias y la hipertensión contribuyen al aumento del riesgo de problemas renales.

Qué hacer. Como siempre, un control de los niveles de azúcar en sangre reduce el riesgo de complicaciones. El examen y el tratamiento médico adecuado y rápido ante una mayor frecuencia al orinar, sobre todo si la micción es dolorosa, evitará que la infección alcance los riñones. Podrán prescribirse antibióticos y se aconseja la ingestión de grandes cantidades de líquidos, especialmente agua.
* Problemas en la vista. La diabetes puede afectar los ojos, problemas que con frecuencia se corrigen con un mejor control de la glucemia. La visión borrosa es bastante común ante los desniveles de azúcar en sangre. También son relativamente frecuentes la catarata y el glaucoma.

El glaucoma. Es el aumento de la presión en el interior del ojo, que eventualmente puede dañar los nervios de la visión.

Qué hacer. El control de los niveles de azúcar en sangre y la consulta regular oftalmológica con un especialista entrenado son fundamentales.

Las cataratas. Afección común en la tercera edad, aunque puede comenzar mucho antes, especialmente si se padece de diabetes. El síntoma es visión borrosa.
Qué hacer. El único tratamiento posible es la cirugía. Es una de las operaciones más comunes y sencillas y da buenos resultados.

La retinopatía diabética. Enfermedad que afecta los pequeños capilares de la retina. Estos pueden inflamarse y secretar líquido. En casos severos se forman capilares nuevos y frágiles que al romperse producen hemorragias. Si bien muchas personas con diabetes pueden no desarrollar problemas oculares, las probabilidades aumentan con la duración de la enfermedad. Los especialistas piensan que la hipertensión contribuye a la retinopatía diabética.

Qué hacer. El control de los niveles de azúcar en sangre y de la presión ocular, y la visita regular al oftalmólogo, son fundamentales en la prevención.
* Piernas y pies. Los problemas en las extremidades pueden aparecer por cambios producidos en la irrigación y en los nervios de la zona. En la enfermedad vascular periférica las venas se estrechan por los depósitos de grasa, y se reduce el flujo sanguíneo hacia las piernas y los pies.

El cuidado de los pies.

* mirarse los pies a diario, estar atento a cambios en la coloración de la piel, en la temperatura, o lastimaduras. La alteración de la sensibilidad puede tornar más difícil percibir el dolor.
* mantener una buena hidratación; usar cremas o talcos según la piel esté muy seca o demasiado húmeda.
* evitar el calzado incómodo, ablandar progresivamente el calzado nuevo.
* evitar medias con elásticos o costuras.
* cortarse las uñas en forma recta.
* visitar periódicamente a un podólogo idóneo.
* advertir al podólogo que se padece de diabetes.
* no utilizar bolsas de agua caliente o smiliares.
* evitar andar descalzo para evitar lastimaduras.
* mantener los niveles de azúcar en sangre lo más cerca posible de los valores normales.
* Infecciones de la piel y de la boca. Cuando los niveles de azúcar en sangre se mantienen altos aumentan las posibilidades de aparición de ampollas, úlceras e infecciones de dientes y encías, por el mayor desarrollo de bacterias.

Qué hacer. El control del azúcar sanguíneo y la visita regular al dentista previenen estas complicaciones. El profesional aconsejará sobre técnicas de cepillado y cuidados dentales generales.
* El estrés y la enfermedad. Uno de los modos en que el organismo responde ante el estrés es aumentando el nivel de glucosa en la sangre. Las circunstancias estresantes -pérdida de trabajo, conflictos en el hogar, etc- pueden reflejarse sobre la diabetes. Los controles de sangre y orina son clave para detectar desniveles de azúcar en sangre y corregirlos con las estrategias adecuadas. A veces resulta conveniente buscar ayuda psicológica.

Convivir con la diabetes

El tratamiento de la diabetes incluye un plan de alimentación adecuado, mantenerse físicamente activo y aplicarse la medicación cuando es necesario. Se requiere un enfoque global, que tome en cuenta las características de edad, trabajo, escolaridad, necesidades psicosociales, educacionales y motivaciones de la persona con diabetes.

Cada factor componente del plan necesita ser comprendido y elaborado. La participación activa del paciente en la resolución de las situaciones que se presentan es fundamental, así como el apoyo médico y terapéutico. En cada encuentro con el médico el plan debe revisarse y evaluarse el progreso alcanzado en el logro de los objetivos. Si estos no se concretan es preciso identificar las razones y adaptar mejor los objetivos.
Al mismo tiempo es aconsejable establecer contacto con personas que comparten la condición de tener diabetes ya que esto puede ayudar y servir de contención emocional.

La persona con diabetes puede desarrollar una vida larga y fructífera si presta atención a los signos de su cuerpo y le otorga los cuidados adecuados. Esto, curiosamente, se aplica a todas las personas, tengan o no diabetes, que opten por lograr el bienestar y una mejor calidad de vida.

El adecuado tratamiento de la diabetes reduce y/o normaliza y previene las complicaciones a corto y largo plazo. No se conoce cura para la diabetes; el tratamiento y el cuidado son para toda la vida.

Asesoró: Dra. Claudia Chaufán, médica diabetóloga

3 comments
  1. Soy diabetis ya ase 2 años tipo 2 ya baje 12 k me estoy cuidando como mucha verdura y fruta .,..y camino todo los días bajo muy lento tengo 55 años peso 94 k q tengo ..que bajar más y tomó debei 850 2 x día ..q tengo q hacer..para estar bien me controlo tengo 91 y si como se va a 140

    1. Hola mirta soy diabetica tipo 1 y cuando la enfermedad ya esta establecida el valor elevado o muy bajo saldra en cualquier momento del dia. Si tienes dudas de posinles dbt haz un analisis en ayunas con un bioquimico derivado por tu medico de cabecera. En mi casa tengo 6 controles sanguineos al dia . Exitos.

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