Mujeres multitareas: ¿virtud o problema?

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¿Por qué nos empecinamos en hacer varias cosas a la vez? Cómo concentrar la energía para aumentar la precisión.

Haga una prueba sencilla

Hoja, lápiz y reloj. Tome el tiempo que le lleva escribir, en 2 columnas separadas, de un lado todo el abecedario completo y del otro los números del 1 al 27. Hágalo de esta manera: en una columna, la A, y en la otra, el 1; a continuación,  debajo, la B, y al lado, el 2. Y así sucesivamente. Tiempo. Anote cuánto demoró.

Ahora ponga el segundero en cero nuevamente y tome el tiempo que tarda en escribir primero toda la columna del abecedario y a continuación la columna numérica. Tiempo. ¿Cuál es la diferencia?

Seguramente en la segunda oportunidad el tiempo fue menor. Esto se debe al nivel de concentración requerido en cada una.

A pesar de que actualmente parece estar muy valorada cierta capacidad conocida como “multitarea”, el término proviene del campo de la informática y se refiere al poder que tiene una unidad de procesamiento para cambiar constantemente entre dos o más programas.

Esta función, propia de las computadoras, no puede ser imitada por el cerebro humano al menos con tareas igualmente importantes.

Comprobarlo es fácil: si usted intenta escribir un mail mientras habla por teléfono, verá que de a ratos se focaliza en la escritura y por otros en la conversación. Es prácticamente imposible hacer ambos y bien a la vez.

En cambio, si pone a calentar un café mientras conversa con alguien, puede con ambas tareas sin perjuicio alguno.

El cerebro

Nuestro cerebro no procesa dos programas o más a la vez. Aunque muchos creen hacer cosas en simultáneo, lo cierto es que hacemos una cosa y después la otra. Por eso los expertos en neurobiología consideran que sería más apropiado hablar de “cambio de tareas” en lugar de “multitareas”.

Y destacan que, aunque esto se realice en fracción de segundos y casi sin notarlo, tiene un costo: la cantidad de tiempo invertido en cada cambio.

Tras cada interrupción, el cerebro necesita un promedio de 15 minutos para volver al nivel de concentración anterior cuando la tarea es difícil.

Por otra parte, a medida que se intenta hacer cada vez más cosas en menos tiempo, se prioriza la velocidad en desmedro de la concentración y, finalmente, de la precisión con que se realizan las tareas. Como consecuencia se cometen errores que, según sea el caso, puede ir desde meter la azucarera en la heladera hasta tener un accidente por usar el celular mientras conduce.

Nuestras limitaciones

La clave está, entonces, en reconocer las propias limitaciones: hablar por teléfono o mirar la televisión mientras lava los platos o dobla la ropa limpia no requiere la misma concentración que cruzar la calle mientras manda un mensaje de texto (aún si lo hace por la senda peatonal), andar en bicicleta por una avenida con los auriculares puestos y la música a todo volumen o revisar el informe del trabajo o de la escuela mientras responde llamados telefónicos o chatea.

La adecuada valoración de lo que debe hacerse le permitirá focalizar su atención, concentrarse, escapar al mito de las multitareas y darle la oportunidad a su cerebro de operar al máximo de su capacidad y evitar lo más posible los errores.

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