Frutas vs golosinas: qué comemos los argentinos

Con la obesidad en aumento, cabe preguntarse qué, además de las comidas principales, ocupa la dieta de los argentinos.

Con la obesidad en aumento, cabe preguntarse qué, además de las comidas principales, ocupa la dieta de los argentinos. La oposición natural podría ser la de frutas versus golosinas, aunque a estas últimas los nutricionistas prefieren no demonizarlas, ya que no consideran correcto imponer el concepto de “alimentos malos y alimentos buenos”.

Consumo. La demanda sólo de cítricos ya sirve para superar a los productos confitados, pero los segundos aumentan cada año.

Según la Asociación Distribuidores de Golosinas y Afines (Adgya), el mercado de las golosinas azucaradas y chocolates “es uno de los sectores más dinámicos”. Y, afirman desde la entidad, que “históricamente, ha manifestado un crecimiento promedio aproximado del 6 por ciento anual”.

El consumo de golosinas por habitante supera levemente los 4 kilogramos al año y, dentro del segmento específico de las galletitas, nuestro país presenta uno de los consumos más altos del mundo, donde cada habitante consume cerca de 10 kilos por año.

Hay 100.000 puntos de venta en todo el país bajo distintos formatos: quioscos, minimercados, drugstores o maxiquioscos.

A diferencia de las verdulerías, tienen mayor extensión horaria y en muchos de ellos hasta se trabaja las 24 horas, lo que explica que en múltiples oportunidades se acuda a ellos para “resolver” una comida.

No hay información completa en el país sobre el consumo total de frutas. Sin embargo, de acuerdo con datos de Federcitrus, que nuclea a productoras citrícolas de todo el país, en 2010 –último año del que la entidad ofrece estadísticas– hubo un consumo aparente de 10,15 kilos de naranjas por habitante; 4,3 kilos de mandarina y 1,9 kilo de pomelo.

La mala noticia es que en todos los casos cayó con respecto a 2009, cuando se compraron 13,2 kilos, 4,5 kilos y 2,6 kilos, respectivamente.

Hay también muy poca información sobre otro tipo de frutas, pero existen indicadores que permiten presumir el comportamiento de la demanda con respecto a ellas. Por ejemplo, de acuerdo con la Fundación Barrera Patagónica (Funbapa), pasaron la barrera patagónica (donde se concentra la producción) unas 231.300 toneladas de manzanas y 86.900 de peras.

Se estima también que ese número representó en buena medida el consumo interno, porque la producción total superó el 1,4 millón de unidades.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/

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