Exceso de grasa corporal y cáncer

La obesidad es una epidemia que afectará al 20% de la población mundial en 2025. La relación entre obesidad y riesgo de cáncer ha sido objeto de extensas investigaciones.

El índice de masa corporal (IMC) es el marcador utilizado frecuentemente para la obesidad y se correlaciona con la masa grasa.

Los estudios observacionales han demostrado que un IMC elevado se vincula a un rango ampliamente variable de riesgo de cánceres.

En particular, se han observado asociaciones positivas consistentes entre el IMC y el cáncer colorrectal, de estómago, de esófago, de hígado, de vesícula biliar, de mama, de endometrio, de ovario, de riñón y de páncreas.

Sin embargo, los ensayos epidemiológicos tradicionales están influenciados por factores de confusión, como el tabaquismo, y la causalidad inversa debida a una enfermedad subclínica.

Por tanto, la verdadera relación entre obesidad y cáncer sigue sin estar clara.

Este estudio de aleatorización mendeliana realizado en el Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer (Australia) analizó la evidencia que respalda las relaciones causales del índice de masa corporal, el índice de masa grasa (IMG), el índice de masa libre de grasa (IMLG) y la altura con el riesgo de cáncer.

Se utilizaron polimorfismos de un solo nucleótido (SNP) como variables instrumentales para el IMC (312 SNP), IMG (577 SNP), IMLG (577 SNP) y la altura (293 SNP).

Se estimaron las asociaciones de las variantes genéticas con 22 cánceres específicos y cáncer en general en 367.561 individuos de una base de datos del Reino Unido (UKBB) y con cáncer de pulmón, mama, ovario, útero y próstata a partir de información de consorcios internacionales.

En UKBB, el IMC se asoció positivamente con el cáncer en general (razón de probabilidades [OR] por 1 kg/m2 de aumento de 1,01; intervalo de confianza [IC] del 95%: 1,00-1,02; p = 0,043); con varios cánceres del sistema digestivo: estómago (OR 1,13; IC del 95%: 1,06-1,21; p <0,001), esófago (OR 1,10; IC del 95%: 1,03; 1,17; p = 0,003), hígado (OR 1,13; IC del 95%: 1,03-1,25 ; p = 0,012) y páncreas (OR 1,06; IC del 95%: 1,01-1,12; p = 0,016); así como de pulmón (OR 1,08; IC del 95%: 1,04-1,12; p <0,001).

Para cánceres específicos según sexo, un mayor IMC se relacionó positivamente con el cáncer de útero (OR 1,10; IC del 95%: 1,05 a 1,15; p <0,001) y negativamente con el cáncer de próstata (OR 0,97; IC del 95%: 0,94 –0,99; p = 0,009). Al dividir los cánceres del sistema digestivo y no digestivo, el IMC se asoció positivamente con del sistema digestivo (OR 1,04; IC del 95%: 1,02-1,06; p <0,001) pero no con los no digestivos (OR 1,01, 95%). % IC 0,99-1,02; p = 0,369).

El IMG se asoció positivamente con el cáncer de hígado, páncreas y pulmón e inversamente con melanoma y el cáncer de próstata. El IMLG se relacionó positivamente con el linfoma no Hodgkin y melanoma. La altura se asoció con un mayor riesgo de cáncer en general (OR por 1 desviación estándar de aumento de 1,09; IC del 95%: 1,05 a 1,12; p <0,001) y cánceres específicos. Se observaron resultados similares en los análisis que utilizaron la mediana ponderada y los métodos MR-Egger.

Los resultados basados en datos de los consorcios confirmaron las asociaciones positivas entre el IMC y el riesgo de cáncer de pulmón y útero, así como la asociación inversa entre el IMC y el cáncer de próstata, además, mostraron una asociación inversa entre el IMC y el cáncer de mama.

Estos resultados muestran que la evidencia del IMC como factor de riesgo causal de cáncer es mixta. El IMC puede provocar más cánceres del sistema digestivo y específicos según sexo. Por el contrario, la mayor altura parece elevar la probabilidad cánceres generales y específicos según sitio.

La cantidad de grasa desempeña un papel en el desarrollo de cánceres específicos y debe estudiarse más a fondo para identificar futuros objetivos que puedan prevenir un tumor maligno.

Fuente: savalnet.cl

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