El impacto de la comida chatarra

comida chatarra

Cuando se habla del impacto de la mala alimentación se suele poner el acento en el problema del sobrepeso y la obesidad. Pero el impacto va más allá. Ahora, un estudio integral del efecto de los ultraprocesados, la famosa “comida chatarra”, realizado en ratones, mostró su vínculo con la reducción de la calidad de los huesos, especialmente en las primeras etapas de desarrollo.

Los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales elaboradas principalmente a base de sustancias extraídas o derivadas de alimentos, además de aditivos y cosméticos que dan color, sabor o textura para intentar imitar a los alimentos, según define la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Se trata de productos que están nutricionalmente desequilibrados.

“Tienen un elevado contenido en azúcares libres, grasa total, grasas saturadas y sodio, y un bajo contenido en proteína, fibra alimentaria, minerales y vitaminas, en comparación con los productos, platos y comidas sin procesar o mínimamente procesados”, destaca la OPS.

Pese a que no deberían formar parte de la alimentación diaria, su alta disponibilidad y fácil acceso hicieron que su consumo se elevara en las últimas décadas, desplazando a los alimentos frescos o mínimamente procesados y a las preparaciones caseras.

Está demostrado que su consumo en exceso provoca daños a la salud al aumentar el riesgo de sobrepeso, obesidaddiabetes e hipertensión, todos factores de riesgo para enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer, en consumidores de todas las edades.

Los chicos son uno de los grupos etarios con mayor ingesta de estos productos, que incluyen gaseosas y bebidas industriales, galletitas, golosinas, snacks, salchichas, entre otros.

Se estima que hasta el 70% de su consumo calórico proviene de alimentos ultraprocesados, apunta un equipo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que estudió el impacto a nivel óseo de estos productos en ratones.

El estudio

Fue dirigido por el profesor Efrat Monsonego-Ornan y la doctora Janna Zaretsky del Departamento de Bioquímica, Ciencias de los Alimentos y Nutrición de la Facultad de Agricultura, fue publicado en la revista Bone Research.

El estudio, afirman, proporciona el primer análisis completo de cómo estos alimentos impactan en el desarrollo esquelético.

Para la investigación, trabajaron con roedores de laboratorio cuyos esqueletos se encontraban en las etapas de crecimiento pos embrionario.

Los animales que fueron sometidos a alimentos ultraprocesados ​​sufrieron retraso en el crecimiento y su resistencia ósea se vio afectada negativamente.

Bajo el examen histológico, los investigadores detectaron altos niveles de acumulación de cartílago en las placas de crecimiento de los roedores, el “motor” del crecimiento óseo.

Al someter a las células a pruebas adicionales, los investigadores encontraron que los perfiles genéticos de ARN de las células del cartílago que habían sido sometidas a la comida chatarra mostraban características de deterioro del desarrollo óseo.

Luego, el equipo buscó analizar cómo los hábitos alimenticios específicos podrían afectar el desarrollo óseo y replicó ese tipo de ingesta en los ratones.

“Dividimos la ingesta nutricional semanal de los roedores: el 30% provino de una dieta ‘controlada’, el 70% de alimentos ultraprocesados”, compartió Monsonego-Ornan.

Descubrieron que los roedores experimentaron un daño moderado en su densidad ósea, aunque había menos indicios de acumulación de cartílago en sus placas de crecimiento.

“Nuestra conclusión fue que incluso en cantidades reducidas, los alimentos ultraprocesados ​​pueden tener un impacto negativo definitivo en el crecimiento del esqueleto”.

Si bien se trata de un estudio de ciencia básica, según los autores, estos hallazgos son críticos porque los niños y adolescentes consumen regularmente alimentos ultraprocesados. En Estados Unidos, la mitad de los chicos comen comida chatarra todos los días, sostuvo Monsonego-Ornan.

“Cuando Carlos Monteiro, uno de los principales expertos en nutrición del mundo, dijo que no existe un alimento ultraprocesado saludable, claramente tenía razón. Incluso si reducimos las grasas, los carbohidratos, los nitratos y otras sustancias nocivas conocidas, estos alimentos todavía poseen sus atributos dañinos. Cada parte del cuerpo es propensa a este daño y más en etapas críticas de desarrollo”, concluyó Monsonego-Ornan.

Los ultraprocesados contienen altas cantidades de azúcares libres, grasa total, grasas saturadas y sodio.

La situación en Argentina con la comida chatarra

En Argentina, según un informe de OPS, ya aportan más de un cuarto de la energía diaria recomendada.

En la 2da Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2), se reveló que diariamente el 37% de la población toma bebidas azucaradas y el 17% consume productos de pastelería y galletitas dulces. Mientras que el 36% y el 15% comen productos de copetín (snacks) y golosinas respectivamente al menos dos veces por semana.

Y los resultados indicaron que los chicos consumen un 40% más de bebidas azucaradas, el doble de productos de pastelería y galletitas dulces, el doble de snacks y el triple de golosinas respecto de los adultos.


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