El descontrol con la comida y cómo superarlo

Diversas situaciones relacionadas con la alimentación pueden generar desapego del plan para adelgazar.

Es clave la forma en que se reacciona y se maneja la situación. Las situaciones de riesgo forman parte de la vida. En alimentación, el riesgo se presenta en aquellas circunstancias que pueden generar una sensación de descontrol que afecte su plan para bajar de peso.

A veces, la suma de tensiones o la exposición a estímulos vinculados con la comida –fines de semana, fiestas, salidas- hacen que la persona obesa se enfrente a situaciones de alto riesgo en las que se hace más probable comer de manera inadecuada.

Por lo general, estos episodios no llevan a abandonar el tratamiento de un día para el otro. Lo más común es que pasen inadvertidos y que progresivamente lo alejen de su objetivo de bajar de peso.

El descontrol con la comida y cómo superarlo

Los especialistas describen diferentes situaciones que pueden conducir al abandono del tratamiento cuando la persona con obesidad no logra volver a controlarse:

  • Complacencia: Desviación muy común en la que se van modificando de a poco las porciones, se disminuye la cantidad de comidas por día, se deja progresivamente la actividad física…
  • Comilona: Episodio único que se produce un día determinado -un casamiento, un cumpleaños, una salida con amigos, Nochebuena, fiesta de fin de año- y luego se vuelve al tratamiento.
  • Tropezón: Comer fuera del plan sin control durante un tiempo limitado, como, por ejemplo, un fin de semana entero.
  • Caída: Cuando se prolonga la conducta anterior durante una o dos semanas.
  • Recaída: Sucesión de caídas y retornos formales al tratamiento.
  • Colapso: Abandono del tratamiento.

A pesar de que cueste aceptarlo, lo cierto es que en el camino hacia la recuperación estos episodios son casi inevitables. ¿Por qué? Porque las personas con obesidad suelen estar habituadas a tratar de resolver a través de la comida los momentos de ansiedad o depresión, e incluso los de euforia y logros.

Es raro que una persona no se salga alguna vez de su plan y no pase por un período de descontrol.

Pero, en definitiva, y aunque no lo parezca, el principal problema no radica en que estos episodios sucedan, sino en la reacción que usted tiene después de que ocurren.

Un ejemplo puede contribuir a aclarar el tema. Dos amigas que realizan un plan para adelgazar van a una fiesta, donde las dos se salen del programa. La cantidad de créditos/calorías en exceso que han incorporado no debería afectarlas demasiado, pero ambas reaccionan de un modo muy diferente. Una de ellas se siente culpable y se dice “arruiné todo”, luego piensa “bueno… qué importa, ya lo hice, no pasa nada si disfruto un poco lo que me gusta”, y cuando regresa a su casa sigue comiendo y al día siguiente el sentimiento de ineficacia hace que continúe comiendo de ese modo durante toda la semana.

Ella pone en práctica un perfeccionismo negativo en el que sostiene que si las cosas no se hacen al 100% no sirven.

La otra también se siente mal por el exceso, pero responde de una manera constructiva. Reflexiona sobre lo que pasó y planifica lo que hará. Como resultado, prolonga sus caminatas 15 minutos más durante los siguientes días y modera la cantidad de calorías/créditos que ingiere.

Pone en práctica un perfeccionismo positivo que le permite encontrar soluciones prácticas y aceptar que está haciendo las cosas lo mejor posible.

Ante un episodio de descontrol, lo importante es reaccionar en forma constructiva y encontrar soluciones prácticas para ponerse nuevamente en camino hacia su objetivo.

Ejemplos como éste pueden ayudarlo a manejar tanto una comilona como un tropezón e incluso una recaída. La clave está en encontrar respuestas efectivas para enfrentar estos desafíos y volver al control, lo cual aumenta la sensación de confianza en las propias habilidades.

Esto es muy positivo para lograr la continuidad que el tratamiento de esta enfermedad crónica necesita. Al mismo tiempo, usted está construyendo nuevas formas de responder frente a las situaciones difíciles que pudieran presentarse en un futuro.

Si usted teme tropezar, puede hacer un recorrido por estos puntos y revisar:

  • cómo está comiendo; si está pudiendo respetar el plan.
  • si está sintiendo o no obsesión por la comida.
  • cómo es su estilo de vida (actividad física, uso de la PC y TV, etc.).
  • cómo es su actitud frente a la enfermedad.
  • cuál es su actitud respecto del tratamiento.
  • si está sintiendo compromiso y motivación: repase sus objetivos y evite premiarse con comida por sus logros.
  • si puede hacer un cambio específico por semana, por ejemplo, comer menos grasas, cocinar menúes light, controlar las porciones, no suspender el ejercicio, poner en práctica estrategias para combatir las tentaciones.
  • mantener el cambio. En el caso de que la tentación lo supere, vuelva al plan de alimentación y movimiento cuanto antes.

Recuerde que hacer ajustes en su actitud es posible, saludable y necesario para llegar a alcanzar su objetivo.

3 comments
  1. Hola, me siento identificada con este artículo; muchas veces quise “llenar el vacío emocional” con comida. Me llevó bastante tiempo darme cuenta de que se puede bajar de peso y darse algún gusto de manera controlada, sin afectar el compromiso para estar más saludables. Ahora, cada vez que como algo que me gusta me repito a mí misma: “Me estoy dando un permitido” e, incluso, me controlo con las porciones y no me siento culpable (como sí me sucedía antes y, al tener un perfeccionismo negativo, abandonaba todo. Incluso los pocos ejercicios que hacía). Saludos…

  2. Me encanto!! Yo recupere un par de kilos por ser una perfeccionista negativa, gracias a alco me di cuenta y lo revertí 🙂

  3. Doctor podes darme algunos tips yo estoy amamantando y quiero bajar mis 15kl extras pero tengo miedo de intoxicar mi leche c ejercicio….

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