No todo es ejercitar el cuerpo, conozca los mejores deportes para el cerebro

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Una investigación de la Clínica Mayo revela que algunos deportes olímpicos pueden contribuir a aumentar el rendimiento del cerebro. Concretamente los investigadores destacan los beneficios de las carreras de atletismo y de la natación, dos ejercicios aeróbicos que al aumentar el bombeo del corazón reducen el riesgo de demencia y mejoran el estado de ánimo. Además, la natación tienen innumerables beneficios para las articulaciones. Completan la lista el fútbol, el handball, el básquet, el ciclismo, el hockey y el tenis.

En cuanto a otros deportes menos “intensos”, los científicos destacan el ping-pong o tenis de mesa, el bádmington, la esgrima y el taekwondo. Todos ellos, además de hacer que los participantes se muevan con una actividad aeróbica, requieren concentración, coordinación de ojos y mano y precisión. El remo se suma también a los deportes olímpicos que contribuyen a mantener sano nuestro órgano pensante. ?Bastan 30 minutos de actividad aeróbica al día, cinco veces por semana, para reducir el declive cognitivo asociado al envejecimiento?, asegura el neurólogo Rodolfo Savica, que recuerda que es importante mantener unos niveles mínimos de actividad física durante toda la vida.

Los estudios han mostrado hasta ahora que obtenemos beneficios siempre que llevemos a cabo una actividad física de forma constante, es decir, practicándola unas tres veces por semana y con una duración mínima de treinta minutos. Se ha podido observar también que cuando dejamos de practicar dicha actividad los beneficios, o al menos algunos, desaparecen, por lo que es importante instaurar el deporte como un hábito en nuestra rutina diaria.

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Estos son los beneficios que produce la práctica regular de ejercicio físico:

Reducción de los síntomas de depresión y ansiedad

La reducción de la ansiedad se ha podido observar tanto con la práctica de ejercicio anaeróbico como aeróbico, si bien es cierto que el efecto es mayor con ejercicio aeróbico practicado durante 20-60 minutos con una frecuencia de entre 3 y 5 días por semana. Este efecto es provocado por la liberación de B-endorfinas, que actúan directamente sobre el cerebro produciendo una sensación de bienestar y relajación.

Analgesia o aumento del umbral del dolor

Este efecto también lo provoca la liberación de las B-endorfinas, que inhiben las fibras nerviosas que transmiten el dolor, por lo que a esta hormona se la ha denominado hormona de la felicidad o “analgésico natural”.

Liberación de dopamina, serotonina y noradrenalina

Estas moléculas están implicadas en la regulación de las emociones, por lo que la práctica de ejercicio físico de forma constante puede ayudar a prevenir y aliviar síntomas de ansiedad y de depresión. La práctica regular de ejercicio es un elemento que se utiliza en psicoterapia.

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Mejora de la autoestima

Realizar ejercicio de forma constante aumenta la autoestima, ayuda a tener una autoimagen más positiva y mejora la calidad de vida. Hacer ejercicio físico, curiosamente, hace que nos cansemos menos. También tonificamos los músculos, perdemos grasa y, en consecuencia, nos encontramos en mejor forma, lo que va a repercutir de forma directa en una mejor valoración de nosotros mismos.

Menor degeneración neuronal

Ha podido constatarse que algunas habilidades cognitivas en personas mayores eran mejores en quienes practicaban algún tipo de actividad que en aquellos que no lo hacían. Esto supone que la práctica de ejercicio ayuda a prevenir enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

Mejora del rendimiento escolar

Igual que ocurre con los adultos, los procesos cognitivos en niños que practican algún deporte de forma regular son mejores que los de los niños más sedentarios. Las habilidades cognitivas que se han visto favorecidas son la memoria de trabajo, la atención y el control inhibitorio. Una mejora de la sincronización del niño se encuentra relacionada de forma positiva con la mejora del rendimiento académico, sobre todo en matemáticas y lectura. Estos beneficios están relacionados con un aumento del flujo sanguíneo del cerebro, una mejor asimilación de nutrientes y una mayor activación.

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Mejora de la función cognitiva y sensorial del cerebro

Esto sucede gracias a que el ejercicio mejora la secreción del factor neurotrófico cerebral, neurotrofina relacionada con el factor de crecimiento del nervio que se localiza en zonas como el hipocampo y el córtex. El factor neurotrófico cerebral mejora la supervivencia de las neuronas y una de las áreas beneficiadas es el lóbulo frontal, responsable de los procesos cognitivos complejos o funciones ejecutivas, como la atención, la memoria de trabajo o el control conductual.

Favorecimiento de la socialización

La práctica de algunos deportes, sobre todo los de equipo, facilita la comprensión y asimilación de reglas como la aceptación de las normas, el respeto por el otro, la responsabilidad y el compañerismo. Además, contribuye a la disminución de la agresividad, el trabajo en equipo, la cohesión del grupo, la preocupación por los demás y la empatía. En el ámbito individual, favorece la autodisciplina, el autoconocimiento, la perseverancia y la tolerancia a la frustración.

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