Las dietas de verano – por el Dr. Adrián Cormillot

La temperatura se eleva y las vacaciones se acercan. Y con la llegada de la temporada de verano y la ropa más ligera, muchas personas notan que se asoman kilos de más. Esto incrementa los riesgos de caer en la trampa de las “dietas milagro” para los desean perder peso rápidamente.

Este tipo de dietas suele llevar nombres atractivos que buscan captar nuestra atención, junto con la promesa de perder una determinada cantidad de peso en poco tiempo y sin grandes esfuerzos. Sin embargo, lejos de hacerse de sus promesas, quienes adoptan este tipo de dietas corren diversos riesgos.

La “letra chica” de las “dietas milagro”

dietas de verano

Cuando una dieta reduce de manera drástica la cantidad de calorías a las que el cuerpo está acostumbrado, se produce una pérdida de peso que suele estar asociada al resultado de esa restricción.

Sin embargo, al poco tiempo suele producirse un “efecto rebote” que hace que se recupere el peso perdido y que –incluso- pueda llegar a ser aún mayor que antes del inicio de la dieta. Esto sucede porque la mayor parte de la pérdida de peso no se produce por la reducción de la grasa corporal sino de agua, masa muscular y  glucógeno.

5 riesgos de las “dietas milagro”

  • No permiten lograr una pérdida de peso a largo plazo. Generan efecto “rebote”
  • No contienen la suficiente cantidad de fibras, vitaminas y minerales, lo que provoca carencias nutricionales
  • Provocan alteraciones en el organismo que son perjudiciales para la salud, como trastornos metabólicos, alteraciones cardiovasculares y dermatológicas, entre otras
  • Excluyen algún nutriente esencial u ofrecen poca variedad de alimentos. Esto las vuelve aburridas y facilita la deserción
  • Conllevan alteraciones psicológicas, como ansiedad, insomnio e irritabilidad
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Además, hay que tener en cuenta, que cuando los objetivos no son realistas, es imposible alcanzarlos. Esto puede generar una presión excesiva que convierte la dieta en una obsesión, contando cada gramo en la balanza, sufriendo por cada alimento y viviendo con el temor a abandonarla. Se corre el riesgo de ingresar en un círculo vicioso: el aumento del estrés y la tensión llevan a bajar los brazos, con el consecuente descontrol en la comida, impotencia, frustración, falta de confianza y baja autoestima.

Una dieta saludable

Un descenso de peso razonable para la mayoría de las personas es de alrededor de medio kilo por semana, luego de la primera semana en la que se baja más por pérdida de líquido. Para ello, la forma más segura y saludable de adelgazar es hacerlo de la mano de un profesional a través de un tratamiento integral que implique la incorporación de hábitos saludables, una nueva forma de comer y –también- de disfrutar lo que se come. Es un proceso paulatino de modificación de hábitos, con los que se puede continuar de por vida y sin sentimientos de privación.

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La clave está en incluir variedad de comidas.

Existen diversos alimentos sabrosos, versátiles y con amplios valores nutricionales que motivan al consumidor a la vez que permiten llevar una dieta saludable. Por ejemplo, el pollo es una carne muy recomendada por médicos y nutricionistas por ser bajo en grasas, a la vez que aporta proteínas, ácido fólico, zinc, hierro y vitamina B12.

Sin embargo, la falta de tiempo suele jugar un rol fundamental: a menor tiempo disponible, menor disponibilidad de cocinar una comida casera y equilibrada y mayor posibilidad de optar por alimentos poco saludables.

Para contrarrestar esta barrera, algunos productos como los alimentos frescos congelados –priorizando siempre aquellos con óptimo valor nutritivo- se han convertido en un aliado de todo plan alimentario saludable, gracias a la variedad disponible y a que permiten ser almacenados en el freezer y utilizados cuando es necesario, a la vez que son prácticos y fáciles de hacer.

Algunas marcas han incorporado, además, la tecnología de congelación rápida e individual: a diferencia de otros métodos de congelación, esta tecnología es la más saludable y conveniente para la conservación de alimentos, dado que garantiza que éstos mantengan el sabor y valor nutritivo del producto fresco.

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4 sugerencias para acompañar una dieta equilibrada

  • No tomar la dieta como un plan estricto. Lo mejor es ir incorporando cambios de manera paulatina.
  • El plan es parte de un proceso, una decisión a largo plazo que tiene el objetivo de bajar de peso y mantener los logros a lo largo del tiempo
  • Realizar ingestas cada 2 ó 3 horas, con alimentos como una fruta, barritas de cereal, yogur descremado o postres light
  • Darse un permitido de forma planificada y darse un gusto semanal, consumiendo un alimento no dietético en cantidades moderadas, como un helado mediano o 2 porciones de pizza

Los “desbandes del fin de semana”

Las desviaciones o excesos alimenticios son situaciones bastante frecuentes. A veces algo hace que se pierda el control y se come fuera de lo indicado. La posterior sensación de culpa deja a la persona más susceptible y con menos control aún, lo cual aumenta el riesgo de comilonas y abandono del tratamiento.

Es importante romper con estos ciclos. Un tropezón no es caída ni es un error imposible de subsanar. Si en algún momento sale del régimen, piense que es normal y no es grave: les pasa a todos. Con tranquilidad, vuelva al plan en la siguiente comida.

Por el Dr. Adrián Cormillot